Espacios bifurcados

Las obras en tres dimensiones se agrupan en dos grandes vertientes: escultura e instalación. Las instalaciones, contrariamente a la escultura, recurren a un contexto espacial que le es ajeno pero que es integrado a la obra para  complementarla, al establecer lazos conceptuales vinculantes y extender puentes entre esa obra y el espectador. Son propuestas que surgieron dentro del arte contemporáneo cuyos antecedentes se remontan a el trabajo de Marcel Duchamp donde usa objetos cotidianos y los descontextualiza, a los Enviroment (Ambientes) realizados por el norteamericano Allan Kaprow a partir de 1957, y a la peculiar acción de Yves Klein en 1958 en París, donde presentó una sala vacía. 

En la historia del arte, el término Instalación de posicionó en 1970; sin embargo la mayor parte de la producción artística dentro de este marco, tuvo gran desarrollo en la década de los 90. La instalación es un género que ha desmontado los procedimientos tradicionales, ha diversificado formatos y ha alterado la relación convencional con el espacio expositivo al aprovechar el mismo ámbito, en el recinto donde se muestra la obra. 

Además del empoderamiento físico, en el terreno de las ideas genera nuevas bifurcaciones por la intimidad de los discursos conceptuales que cada artista despliega, mediante el manejo de la auto-referencialidad o la apropiación. Esta selección que presenta la exposición Espacios bifurcados, reúne obras de creadores que forman parte de la Colección Fundación Museos Nacionales y que suelen emplear temas y lenguajes muy particulares, marcando pauta en el panorama artístico de la contemporaneidad como genuina expresión de lo actual.

Al observar la obra de Alfred Wenemoser, Esescaleraera, pareciera que estuviéramos ante una escultura actual que se vale del reciclaje de materiales; sin embargo, el proceso de elaboración añade un gesto puntual grabado en su cartilla de nacimiento: La escalera — elaborada en los espacios de un museo capitalino, paso a paso— fue cubierta paulatinamente con capas de lienzo, cal y cemento. 

Roberto Obregón, definido conceptualmente por la utilización de la rosa como tema predilecto, nos muestra una serie de flor deshojada elaborada en Durasol, material burdo y elemental que normalmente se emplea en talabartería o fabricación de muebles, en contraposición a los delicados y frágiles pétalos de la rosa. 

José Antonio Hernández-Diez nos presenta una escena cotidiana con la más sofisticada intención crítica, en una narrativa breve, que muestra al artista secando los platos, es decir, ejerciendo un simple “oficio”. Al emplear el video, un mueble y platos de loza; nos hace  pensar en una videoescultura, sin embargo, la obra pide siempre ser armada y ubicada en el espacio concreto para funcionar. 

Pedro Terán presenta una instalación que combina elementos como el vidrio y el acero y añade los restos de una sustancia vítrea que resulta de las impurezas luego de la fundición del metal.  Esta sustancia se localiza en los crisoles de los hornos de fundición. Con esto evoca los ritos de purificación vinculados a experiencias ancestrales confrontados en este caso con el materialismo propio de la industralización, tema recurrente en su trayectoria artística. 

Jaime Castro Oróztegui, hace una revisión de aquellos grandes artistas de la tradición pictórica mundial, en este caso el alemán Kaspar David Friedrich. Con formación como escultor, ha incursionado en las instalaciones revisitando los temas del paisaje y su transformación a través de la intervención de otros materiales plásticos, diferentes a la pintura.

Javier Téllez se adentra en un tema psicoanalítico. Su preocupación se centra en la atención a una población en desventaja, en este caso, los pacientes de enfermedades mentales. Para ello ambienta un hospital a través de audios, muebles especiales, rejas de seguridad y lo concluye con un detonante estratégico: la participación activa del espectador en el sitio, que debe compartir y picar una torta en una improvisada fiesta de cumpleaños. 

Consuelo Gómez confronta en sus obras el oficio de artesano y el trabajo formal y académico que expresa la percepción del artista. En su pieza Difuntos, utiliza las vasijas como receptáculos de dolor y oscuridad, en contraposición con lo que pudieran ser los usos prácticos y habituales de estos recipientes. 

Carrol Lawrence presenta una obra que evoca los inicios del POP, donde los objetos cotidianos eran descontextualizados y puestos en funcionamiento en otros ámbitos conceptuales. En este caso se trata de objetos reales, una variedad de zapatos dispuestos de tal manera que se vuelven inaccesibles para su función original y que funcionan conceptualmente como un homenaje al Ready Made de Marcel Duchamp. 

Thelma Carvallo

Lugar de Exhibición

Sala 7

Dirección

Plaza de los Museos, Parque Los Caobos

Fecha

Sábado, Agosto 6, 2016

Horario

Plaza de los Museos, Parque Los Caobos, Caracas